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Arkaitz Alzueta: «Quizás el gusto no es uno de los sentidos que más se trabajan en la Transpi, sin embargo se habla todo el rato de comida»

Arkaitz Transpirenaica
Arkaitz Alzueta, técnico de integración social y encargado de proyectos sociocomunitarios de CEAR Navarra participó en el Stage de Navarra como educador y referente del grupo de jóvenes que disfrutaron de la experiencia. Después de aquellas vivencias, Arkaitz ha querido compartir con nosotxs un fragmento de lo que vivió…

Testimonio De Arkaitz

Paso a paso, tic, tac, paso a paso, tic tac, paso a paso, tic, tac

Respiro y huele a humedad, ayer llovió, hoy va a llover y mañana lloverá también, así es el norte de Navarra, le explico a Sophie. Un sitio duro donde vivir, oscuro, húmedo, perfecto para el aislamiento y la existencia de tradiciones y prácticas diferentes a las zonas con luz y calor. Le hablo de los personajes del bosque, de las sorgiñes y del Basajaun y sus ojos se abren. Buscamos Lamias en el río y me habla sobre la magia en su país, que hay brujos que comen personas, parece que le interesa tanto como le asusta…

Miro y veo verde, todo tan verde que me imagino que estoy en una selva tropical de Brasil. Adama antes me ha preguntado si en este bosque hay gorilas, pues oye, igual no anda tan desencaminado. Le encantan los animales. «Hoy he visto un ciervo», me dice con una sonrisa de oreja a oreja. Todos los días aprende algo nuevo, ayer sobre una tal vaca lechera que es salada y hace tolón tolón. Lo escribe todo en su libreta junto al himno del F.C Barcelona.

Escucho, porque en la Transpirenaica se camina en silencio todos los días al menos media hora. Voy al lado de Sakaba que va sonriendo, qué chico tan alegre. Hace un rato hemos cantado todo el grupo una canción en Bámbara, una nana que le cantaba su madre sobre el llanto de un niño porque su madre se ha ido al río a por agua y se siente solo. Ese ritmo nos acompaña mientras vamos en silencio y caminamos más alegres.

Quizás el gusto no es uno de los sentidos que más se trabajan en la Transpi, sin embargo se habla todo el rato de comida. Con Bianca, a quien le encanta cocinar postres, he aprendido a preparar un postre sirio, «los churros sirios» que son parecidos a los de aquí pero con agua de azahar y pistachos. El domingo lo hice para llevar a una comida familiar y fue un éxito.

El tacto me lo guardo para mí, hacía mucho que no tocaba un árbol de verdad, con tiempo y cariño. En este caso fue un inmenso haya, puse mi mano sobre su madera y pude llegar a sentir como la salvia se bombeaba dentro de él… Sugestión o no, fue algo increíble que nunca antes había sentido.

Paso a paso, tic, tac, paso a paso, tic tac, paso a paso, tic, tac

Arkaitz, CEAR Navarra

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