Skip to main content Scroll Top

Tramo 2, Transpirenaica Social Solidaria 2026: de Roncesvalles a Zuriza

IMG-20260625-WA0112-1

¿Te perdiste el inicio? Lee el Tramo 1: de Hondarribia a Zabaldika.

El segundo tramo de la Transpirinaica Social Solidaria 2026 (TSS26) nos ha llevado, del 24 al 27 de junio, desde Roncesvalles hasta Zuriza, por algunos de los valles más bonitos del Pirineo. Esta travesía solidaria por el Pirineo, en la línea del GR11, ha reunido a nuevos grupos de jóvenes, a comunidades que nos acogen año tras año y a muchas personas con las que seguimos aprendiendo a opinar.

Tramo 2 en cifras: 

24 de junio, Roncesvalles–Hiriberri: nuevos encuentros y aprendizajes

Iniciamos el tramo en Roncesvalles, un lugar emblemático de peregrinos e historias de caminos compartidos. Allí dimos la bienvenida a los grupos de Nuevo Futuro Navarra, SEI Asociación y Fundación Ilundain, que caminarían con nosotros los siguientes días, y a Cruz Roja Navarra, que nos acompañó en la logística.

El calor nos obligó a adaptar el recorrido y recortar la etapa para priorizar el bienestar del grupo. En la montaña, avanzar también significa saber parar, escuchar al cuerpo y cuidar de quienes caminan a nuestro lado. Por suerte, encontramos agua durante el trayecto para refrescarnos.

La jornada nos permitió además descubrir la naturaleza desde otra perspectiva. Juan, ornitólogo de la asociación naturalista Gorosti, nos ayudó a reconocer los cantos de las aves y a identificar especies como la curruca capirotada. Y compartimos camino con una manada de caballos, uno de esos encuentros inesperados que convierten una jornada de montaña en un recuerdo.

En Hiriberri nos recibió Anabel, de Casa Rural Aguerre, como hace desde la primera edición. Como ya es tradición en el valle de Aezkoa, compartimos un encuentro comunitario con las familias de la zona: una cena preparada con cariño y un espacio para conversar y reencontrarnos. Gracias a Miriam, alcaldesa de Hiriberri, y a Araitz, Laia, Ukene, Ainoa, Noelia y Oreaga por su generosidad y por acompañarnos en el círculo de cierre. Sin esta red de comunidades comprometidas, la travesía no sería posible.

25 de junio, Hiriberri–Ochagavía: la fuerza de sentirse en casa

La mañana comenzó con un desayuno preparado por Anabel y Miriam, imprescindible para otra jornada de altas temperaturas, y con el reencuentro con Mariví, del Bar Berrendi, que nos recibe en Hiriberri desde hace años. Son pequeños gestos, repetidos edición tras edición, los que hacen que algunos lugares formen parte de nuestra historia.

El recorrido nos llevó entre hayedos mágicos y nos dejó ver por primera vez algunas de las grandes cimas del Pirineo. En Ochagavía nos esperaba su gente y una piscina natural donde refrescarnos tras tantas horas de esfuerzo.

Fue también un día de despedidas: dijimos hasta pronto a los jóvenes de Fundación Ilundain que nos habían acompañado. Cada despedida nos recuerda que la travesía son encuentros que siguen vivos mucho después de que los caminos se separen.

Por la noche, la Sociedad Gastronómica Bilgua nos acogió una vez más con una cena deliciosa. En el círculo de cierre, los testimonios de los jóvenes nos emocionaron especialmente, tanto los de quienes participaban por primera vez como los de los referentes que ya conocen la travesía. Escucharlos nos permitió reconocer el valor de las experiencias compartidas y de los vínculos que se construyen por el camino.

26 de junio, Ochagavía–Isaba: ¿cómo afecta a nuestra autoestima la imagen que proyectamos?

La etapa comenzó con un desayuno preparado por la Sociedad Bilgua, que además nos sorprendió con camisetas de la Irati Extrem, una iniciativa vinculada al territorio y a la Selva de Irati. Gracias también a María Luisa, de Casa Rural Martinezker, por su acogida año tras año.

Antes de ponernos en marcha, el círculo inicial planteó una pregunta que nos acompañó toda la jornada: ¿cómo afecta a nuestra autoestima la imagen que proyectamos, también a través de las redes sociales? Reflexionamos sobre cómo nos mostramos ante los demás, la influencia de la mirada externa y la relación entre nuestra identidad y la imagen que construimos, en el entorno digital y fuera de él. Es la esencia de la montaña como terapia para jóvenes en riesgo: un espacio sin pantallas donde escuchar otros puntos de vista, cuestionar ideas y seguir aprendiendo a formar una opinión propia.

El camino empezó en subida, con vistas a la ermita de Muskilda y a las cimas pirenaicas. Después entramos en el valle del Roncal y comimos a la sombra de una gran haya. Comedor Saludable, el servicio que cuida de nuestra alimentación durante la travesía volvió a preparar los menús. Antes de llegar a Isaba, descendimos entre hayedos y robles centenarios y paramos en el santuario de la Virgen de Idoia, del siglo XVI, para refrescarnos y estirar.

El círculo de cierre sirvió para compartir lo aprendido sobre las redes sociales, recordar los mejores momentos del día y disfrutar de una dinámica de grupo. También nos despedimos de un joven referente cuya presencia había sido muy valiosa para el grupo.

Gracias a Ana Rosa y Mari Ángeles, de Casa Katalingarde; a Lídia y al equipo del Hostal Txiqui, y a Julia, José Luis y su familia, del albergue Oxanea, por ayudarnos a sentirnos en casa.

27 de junio, Isaba–Zuriza: cruzamos a Aragón

Despertamos en Isaba, un territorio ligado a la historia de las golondrinas: mujeres valientes de los valles pirenaicos de Aragón y Navarra que emigraban temporalmente a Francia para trabajar en la fabricación de alpargatas. Recordar sus historias nos conecta con quienes, antes que nosotros, también recorrieron caminos en busca de nuevas oportunidades.

En el círculo de inicio dimos la bienvenida a nuevos jóvenes referentes de la travesía, a Mia e Iñigo, del Programa Innova. La ruta nos llevó por el valle de Belagua, donde nos detuvimos a escuchar el agua de su cascada, un momento de calma en medio del esfuerzo.

Durante la jornada seguimos trabajando los dilemas del proyecto educativo #AprendiendoAOpinar, debatiendo en pequeños grupos y compartiendo perspectivas. Cada conversación fue una oportunidad para escuchar, argumentar y comprender que nuestras opiniones también pueden evolucionar cuando nos abrimos a las experiencias de los demás.

Cruzamos a Aragón, la tercera comunidad autónoma que recorríamos tras el País Vasco y Navarra. Hicimos una parada para comer con vistas a la cordillera, gracias al apoyo logístico de Cruz Roja Navarra, y nos reencontramos con Txus, que forma parte de esta gran familia transpi.

Fue también una de las despedidas más emotivas del tramo. Dijimos hasta pronto a los jóvenes y profesionales de Nuevo Futuro Navarra, SEI Asociación, Fundación Ilundain y Cruz Roja Navarra, a los jóvenes referentes que nos han inspirado, y a parte de nuestro equipo: Xuso, voluntario que ya sentimos del equipo; Alberto y Miguel Ángel, de nuestro equipo educativo; Xavi, coordinador de la travesía, y Carmela, la mami transpi que siempre nos regala tanto cariño.

Las palabras, los abrazos y todo lo vivido nos recordaron que una despedida no borra lo compartido: aunque cada persona continúe su camino, los vínculos permanecen mucho más allá de la última etapa juntos.

Un camino que deja huella

Este segundo tramo nos ha regalado paisajes inolvidables, encuentros con la naturaleza y momentos de convivencia que permanecerán en nuestra memoria. Hemos aprendido a escuchar los sonidos del bosque, a reflexionar sobre la imagen que proyectamos, a adaptarnos a las dificultades y a reconocer el valor de las personas que nos acompañan.

¿Quieres seguir la Transpirinaica Social Solidaria 2026?

  • Lee el Tramo 3 o revisa el Tramo 1.

Dejar un comentario